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Hernia del Núcleo Pulposo
Mitos acerca de la Hernia del Núcleo Pulposo
Cuando uno tiene dolor de espalda, hasta las más mínimas actividades del día a día, se vuelven insoportables. Ocho o nueve personas de cada diez, experimentará dolor de espalda alguna vez en su vida. Sin embargo, la hernia del núcleo pulposo o también llamada “hernia discal” no siempre es la causa de este dolor. Es importante por eso, determinar con certeza si se trata de una hernia, ya que además, muchos pacientes asumen que al tener esta patología, están condenados a vivir una vida de dolor constante y de actividad física sumamente limitada.

¿Qué es una Hernia del Núcleo Pulposo?
Su columna vertebral está formada por 32 vértebras unidas por articulaciones pequeñas y ligamentos. Aparte de darnos soporte, la columna sirve para recubrir su médula espinal, que es un conjunto de nervios que salen por los costados de cada vértebra para dar movimiento y sensación a todas las partes de su cuerpo.

Los discos intervertebrales se encuentran entre las vértebras y sirven para amortiguar la fricción entre ellas cuando nos movemos. Los discos están conformados por un anillo externo fibroso y un centro gelatinoso (el núcleo pulposo). Cuando el núcleo pulposo protruye hacia afuera a través de algún desgarro, se forma una hernia. Si la hernia protruye lo suficiente como para irritar o comprimir algún nervio cercano, usted podría experimentar –aparte del dolor de espalda- dolor, debilidad o adormecimiento en las piernas.

¿Cuáles son las causas de Hernia del Núcleo Pulposo?
Por lo general se trata de un proceso degenerativo, que comienza a partir de los 30 años; los discos intervertebrales se van deteriorando poco a poco, pierden flexibilidad y fuerza, y el núcleo pulposo es más propenso a herniarse.

En algunas personas, la hernia discal también puede producirse como resultado de un evento traumático.

La hernia discal ocurre muy frecuentemente en la zona lumbar de su columna (la parte baja de su espalda) y por lo general, en personas entre 30 y 50 años de edad.

¿Cuáles son los síntomas de Hernia del Núcleo Pulposo?
Usted podría tener algunos episodios de dolor leve a nivel de la espalda baja. Pero cuando el disco se desgarra, la queja más frecuente es el dolor agudo en la espalda y el dolor punzante que se irradia hacia las piernas. Dependiendo de la localización de la hernia, podría sentir también adormecimiento, hormigueo y/o debilidad en la zona de las nalgas, las piernas o los pies. El dolor suele exacerbarse cuando usted tose, estornuda, hace esfuerzos o cuando usted está sentado o parado durante un tiempo prolongado y cambia de posición.

¿Cómo se diagnostica una Hernia del Núcleo Pulposo?
Para el diagnóstico, su médico le tomará una historia clínica completa, le preguntará acerca de las características de sus síntomas, las enfermedades que padece, los medicamentos que toma, etc. y lo examinará con mucho cuidado.

Así mismo, su médico podría solicitarle unos análisis y exámenes auxiliares para determinar la magnitud exacta y la localización de la hernia discal o para descartar otras patologías. Exámenes como por ejemplo:
Radiografía de columna
Tomografía Computarizada
Resonancia Magnética: los tres primeros son exámenes de imágenes, es decir que nos ayudan a visualizar directamente la zona de hernia, como si se tratase de una fotografía de su columna.
Mielografía: se inyecta una sustancia que colorea su canal medular, de modo a su médico le sea más fácil ver los nervios en la radiografía o en la tomografía.
Electromiografía: esta prueba nos ayuda a determinar la velocidad con la que sus nervios conducen la electricidad. Sirve para determinar si hay deterioro en sus nervios como resultado de una hernia y para saber cuáles son los nervios afectados.

¿Cuál es el tratamiento a seguir?
El tratamiento varía mucho en función de cada paciente. Por lo general, la porción del disco que protruye tiende a encogerse con el tiempo y por lo tanto, muchos pacientes presentan una reducción parcial o completa de la hernia discal en 6 meses. La mayoría de pacientes encuentra mejoría sin tener que someterse a tratamientos muy agresivos.

Existen 2 tipos de tratamientos: el tratamiento médico y el quirúrgico. Tras evaluar su caso particular, su médico recomendará uno de ellos, dependiendo de la severidad de la condición.

Tratamiento Médico: el objetivo es disminuir la irritación del nervio y aliviar su dolor.
Medicamentos: entre ellos se pueden utilizar analgésicos, antiinflamatorios, relajantes musculares, antidepresivos, corticoides, etc. para disminuir el dolor y la inflamación.
Fisioterapia: como la estimulación eléctrica transcutánea de nervios o la terapia térmica (con frío o calor). Ninguna es dolorosa, más bien ayudan a aliviar las molestias y recuperar la movilidad prontamente.
Uso de Corsé: incrementa su confort, le ayuda a recuperar la movilidad, manteniendo una buena postura y alineamiento. A su vez, le brinda mayor estabilidad a su columna y disminuye la presión ejercida sobre el disco herniado.

Tratamiento Quirúrgico: la cirugía intenta detener la compresión y la irritación que el disco herniado ejerce sobre los nervios de la columna. Si usted no responde bien al tratamiento médico, tiene molestias muy severas o síntomas neurológicos (asociados a la compresión de nervios –ver complicaciones), usted podría ser un candidato a la cirugía.

¿Qué complicaciones pueden presentarse si tengo esta enfermedad?
Contacte a su médico, si presenta alguna de las siguientes molestias:
Debilidad significativa o progresiva de músculos: por ejemplo si no puede caminar en punta de pies o apoyándose sobre sus talones, o no puede ponerse en posición de cuclillas.
Pérdida del control vesical o intestinal: la incontinencia, o también si presenta adormecimiento en la región perianal.
Pérdida de la sensación en la región perianal.

¿Qué cuidados personales debo tener presentes?
Para prevenir la hernia discal, tenga presente lo siguiente:
Después de la primera vez que experimenta un dolor de espalda (incluso si se trata simplemente de un problema muscular y no de una hernia), usted se hace más vulnerable a tener problemas de espalda en el futuro y necesita ser más precavido en su actividad.
Proteja su espalda cuando levanta peso: no se incline hacia delante desde la cintura, sino más bien flexione sus rodillas y agáchese. Use cinturones especiales para pesos mayores, pero de preferencia evítelos.
Cuide su postura: cuando se pare o al caminar; posicione sus hombros hacia abajo y hacia atrás, cabeza erguida y sus abdominales contraídos.
Ejercítese regularmente y no fume. Fumar incrementa su riesgo de hernia.
Mantenga un peso saludable, esto reducirá la carga en la parte baja de su espalda.

Si usted ya padece una hernia discal, se le recomienda:
Cuando tiene un episodio de dolor intenso agudo, es recomendable el descanso absoluto por un periodo no mayor de 48 horas. Es preferible una superficie firme, ya sea un colchón duro o el suelo; intente recostarse de espalda, con las piernas elevadas, rodillas y caderas flexionadas. No se recomienda un descanso mayor de 2 días porque esto conlleva a una disminución de su tono muscular, lo cual retardaría su recuperación. Limite actividades muy pesadas o evite pasar largo tiempo sentado.
La actividad física es vital para su recuperación. La terapia de rehabilitación y los ejercicios de estiramiento ayudan a aliviar el dolor inicial. Involúcrese en una actividad física siempre de forma vigilada y gradual, su médico le informará cuál es la actividad física más adecuada para usted.
Publicado el : 24/07/2008

 

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